jueves, agosto 21, 2008
(502) Hasta pronto
El sábado 5 de abril de 2003 te adopté. Tenías en ese momento aproximadamente dos meses, por lo cual establecimos como tu fecha de "nacimiento" el miércoles 5 de febrero de 2003. Eras pequeñito, orejudo, valiente, con los ojos bien vivaces, saltarín, liero y con una energía increíble.

El martes 19 de agosto de 2008 te dejamos partir. Estabas flaquito, deshidratado, desnutrido, con el pelo bastante seco, con un riñón que ya no funcionaba y otro que lo hacía a medias, con pocos glóbulos rojos en tu sangre, hipotérmico... Pero cuando te abracé llorando por última vez, tenías tus ojitos celestes cerrados y creo que me regalaste una sonrisa. Estabas tranquilo, estabas en paz, era tu momento de irte.

Así te recordaremos por siempre: hermoso, juguetón, travieso, mimoso, curioso, vaguito y excelente compañero.


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domingo, agosto 17, 2008
(501) Siete vidas
Dicen que los amigos están en las buenas y en las malas. Y que el perro es el mejor amigo del hombre.
No te pongas celoso... Yo corrijo esto diciendo que no es exclusivo de los perros, esos bichos raros que te ladraron y lloriquearon durante toda la semana pasada que compartiste sala de internación con ellos y que cuando estuviste mejor mirabas con cara rara. Claro, porque nunca habías visto a un perro antes, ¿no?
Yo quiero que entiendas que si la semana pasada te dejé ahí y permití que te pincharan y te rasuraran una patita y el cuello, te cortaran las uñas y te hicieran todo lo que te hicieron, fue porque quise que estuvieras mejor. Habías repuntado y todos estábamos contentos. Volviste a casa para mi felicidad, pero hoy otra vez te pusiste mal y dejaste de comer y de tomar agüita, y tuve que volver a llevarte con los doctores.
Sé que ahora estás cuidado y que tu cuerpito flaquito y desforme vuelve a recibir la hidratación que necesita para vivir. Vos tenés que saber que todo esto lo estamos haciendo por tu bien, porque queremos que estés bien y deseamos que vuelvas a ser el gato molestini que rompía el tapizado del sofá, que era arisco con todos menos con nosotros, que subía corriendo a la cama maullando cada mañana para saludarme cuando sonaba mi despertador, que disfrutaba de tomar su platito de leche, que se tiraba bajo cualquier rayo de sol, que trepaba por la reja del balcón o se sentaba en el rellano de la ventana para tomar fresquito en primavera y no quería que lo saque de allí, que se metía en cajas para jugar o en valijas y bolsos cada vez que me estaba por ir de viaje, que me hacía compañía sentado en el borde de la bañera mientras me duchaba, que revolvía las bolsas cuando llegaba del supermercado, que abría las puertas saltando sobre los picaportes, que a veces le gustaba quedarse encerrado durmiendo entre la ropa de un placard, que nos tapaba la visión de la tele cuando nos tirábamos en la cama, y que dormía a mis pies todas las noches y en invierno se metía entre el acolchado y la frazada y parecía un topo.
¿Cómo no estar haciendo todo esto por vos y acompañarte, si vos te quedabas conmigo en la cama todo el día cuidándome cada vez que yo estaba enferma? ¿Cómo no mimarte cuando te sentís mal, si eras el primero en venir a lamerme, ronroñearme y dejarte hacer mimos cada vez que yo estuve triste, mal, deprimida o lloraba por algo?
Lamentablemente te toca sufrir una enfermedad de mierda que es incurable y que cada vez te va poniendo peor. Pero así como estuviste a mi lado durante 5 años y medio, fuiste mi alegría cotidiana y te bancaste miles de cosas (incluyendo mis viajes), hoy me toca a mí ser fuerte y estar a tu lado, mimarte el tiempo que nos quede juntos y tratar de que este lento -o no tanto- final sea lo menos doloroso para vos y para mí.
Yo no voy a permitir que sufras, y desde ya te pido perdón si este pensamiento del cual estoy tan convencida me lleva a tomar la fea determinación de decidir hasta dónde vamos a llegar juntos.
Sólo quiero que sepas que te quiero muchísimo, que sos una gran compañía para mí, y que por más pelotudo que pueda parecerle a alguno que te esté escribiendo a vos, que sos un gato y no sabés leer, hoy necesito sacar estas palabras de mí para decirte: gracias Poto, por todos los días que pasaste a mi lado y por los momentos -sean muchos o pocos- que aún nos queden vivir juntos.
Fuerza vaguito!!! Tratá de hacer un esfuercito más para ponerte bien y volver a casa, que acá te queremos y te extrañamos mucho y queremos que te recuperes!! Vamos bombón, tratá de hacerlo por vos, por mí, por todos los que están pendientes de tu salud... No te dejes caer... No te olvides que los gatos tienen siete vidas. Tiene que quedarnos mucho más por disfrutar.

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martes, octubre 16, 2007
(494) Maldita niña
A veces siento la necesidad de llorar como una niña. Y no porque de niña no haya llorado lo suficiente.
A veces siento la necesidad de descargarme y vaciar mis pulmones de aire, apretar los párpados bien fuerte y llorar hasta que se me hinchen los ojos.
Las injusticias, las angustias. El dolor.
A veces siento que no puedo sacar todo eso por completo de mí. Y necesito hacerme una bolita y acurrucarme en posición fetal hasta que venga ese abrazo reparador, calentito y suave. Que me sequen las lágrimas con besos y caricias. Que me miren bien profundo a los ojos y que el silencio sea la palabra de contención más poderosa.
A veces siento que mi mundo de castillos de naipes se me derrumba ante la más leve brisa. Que quizás sean situaciones mínimas, pero que en el razonamiento me doy cuenta que calan mucho más hondo y duelen mucho más de lo que mi mente me deja asimilar.
Y esos fantasmas, esos malditos fantasmas que no logran irse del todo...
A veces siento que un gesto de menos o de más pueden significar un mundo para mí.
Maldita hipersensibilidad que todo lo magnifica. Y maldita conciencia que me dicta que debería comportarme como una mujer adulta y fuerte, soportando cada golpe, en vez de sentir estas ganas de esconderme debajo de una almohada y llorar como una niña, hasta que me ahogue en mí.

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martes, septiembre 25, 2007
(491) Piezas
¿Qué significará cuando uno empieza a sentirse tan lejana a la persona que hasta hace no demasiado tiempo fue? ¿Qué será esa sensación loca de no reconocerse en determinadas situaciones o ante determinadas personas o cometiendo determinados actos? Y no, no hay arrepentimiento. Es como si me mostraran una foto mía de hace unos años y no me reconociera.
Y hay partes de mí que extraño. Otras de las cuales estoy feliz de haberme deshecho. Pero fundamentalmente lo que más me asombra es que haya partes de mí que me cuesten tanto reconocer. Del estilo: ¿qué hacía yo ahí?, ¿por qué estaba así?, ¿qué era lo que me gustaba o me divertía de todo aquello?, ¿dónde encaja todo esto en mi vida?...
Y es que todo fue así... la vida debe ser así, como un rompecabezas. Y también así somos nosotros, las personas, y será que estamos compuestos de pedacitos de nuestras experiencias. Cada pieza de un color y forma diferente, pero que encajadas y vistas en su globalidad forman un todo medianamente coherente. Claro... ¿pero y esas piezas que descarté? ¿En dónde encajan esos colores y esas formas? ¿Dónde quedaron aquellos rojos, determinados negros y esos azules? ¿Por qué esas puntas redondeadas y estas otras más angulosas ya no encuentran su concordancia en mí?
Quizás si alguna vez hubiese logrado sostener en el tiempo un diario de mi vida, podría encontrar alguna de estas respuestas. Pero como no lo hice, a veces suelo mirar a mi pasado como a un desconocido. Y después me olvido. Porque tengo que seguir caminando. Y porque acepto que son estos los colores y las formas que hay hoy en mí, y así estoy compuesta. Aún con aquellas piezas que están guardadas en un cajón no demasiado lejos.

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viernes, septiembre 07, 2007
(490) Carta a mi sobrino
Buenos Aires, 7 de septiembre de 2007

Querido Pablo:

Soy tu tía Naty, y te escribo en nombre mío y el de tu tío Diego, desde Buenos Aires. Sé que todavía sos demasiado chiquito como para poder leer vos solito esta carta que hoy te estoy escribiendo, pero seguramente tu mamá te podrá ayudar y te la lea, y quizás te la guarde hasta que seas más grande y puedas leerla por tu cuenta.
Todavía no nos conocemos, pero quería aprovechar la visita que pronto te estarán haciendo tus abuelos para mandarte algunos regalitos con motivo de tu llegada a este mundo, para ayudarte a crecer, para que puedas jugar y entretenerte con ellos, y para estar de alguna manera presente en tu vida cotidiana.
Lamentablemente vivimos muy lejos y en este momento a tu tío y a mí nos es imposible viajar para allá, ya que estamos por casarnos dentro de unos pocos meses y tenemos que hacer muchas cosas y juntar el dinero necesario para ello. Como vos todavía sos muy chiquito, es un poco temprano para que vengas a visitarnos, así que tendremos que posponer el encuentro para otra oportunidad, pero espero que no pase mucho tiempo hasta que podamos conocernos en persona, y pueda abrazarte, hablarte, escucharte y jugar con vos.
Quería decirte que sos un ser muy especial en mi vida. Sos mi primer sobrino, y además naciste el día de mi cumpleaños, así que nos llevamos exactamente 30 años de diferencia! Fuiste el regalo más hermoso y especial que recibí, y me alegra mucho saber que de aquí en más, todos los años vamos a estar soplando las velitas juntos, aún si vos estás en tu casa y yo en la mía… Pero vamos a estar unidos por la fecha y por el corazón. Ojalá tengamos la oportunidad de festejar juntos nuestros cumples alguna vez!
Todos nosotros (tus tíos, tus abuelos, tus papis y yo) esperamos tu llegada con mucha alegría y ansiedad. El día que naciste, acá en Buenos Aires estaba nublado y bastante fresco, ya que para nosotros es otoño (casi invierno). Y si bien sabíamos que tu mamá ya estaba con trabajo de parto desde el día anterior, durante todo ese 20 de junio no tuvimos noticias sobre tu nacimiento sino hasta el día siguiente. Sin embargo, yo estaba segura que vos habías llegado a este mundo y que estabas bien. No sé por qué, pero era un presentimiento muy profundo, y no me equivoqué.
Bueno Pablito, no quiero aburrirte mucho. Además, mejor que te deje tranquilo y vayas a estrenar tus nuevos juguetes! Solamente quiero agregar que espero poder conocerte pronto. Que lamento mucho que estemos tan lejos físicamente el uno del otro, ya que me encantaría poder oficiar de tía estando al lado tuyo y viéndote crecer cada día… Me encantaría poder llevarte a pasear, o a la plaza, o al cine, o al teatro, y que hagamos muchas cosas juntos. Me gustaría cantar y bailar con vos, dibujar, pintar, armar obritas de teatro, cocinar y comer los manjares que hagamos juntos. También me gustaría estar presente para acompañarte en todo lo que necesites, que vengas de visita y te quedes a dormir en casa, que nos vayamos juntos de vacaciones, y mil cosas más.
Ojalá algún día podamos hacer algo de todo esto. Sabé desde ahora que las puertas de nuestra casa estarán siempre abiertas para vos, y que con mucho gusto cuando ya tengas edad para viajar te recibiremos y te mimaremos durante todo el tiempo que tengas ganas de quedarte!
Te quiero mucho y te mando muchos besos muy grandes!


Tu tía Naty

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jueves, junio 21, 2007
(488) Treinta años y una hora después
Y finalmente hoy sí llegó el llamado que esperaba ayer. De todas formas, la noticia es de ayer, y mi papá acertó su pronóstico en un 100%: nace el 20 y es varón.
Que era varón lo decíamos todos. Menos mi mamá y mi suegra.
Que nacía el 20 lo decían todos. Pero más que nada para molestarme a mí, porque sabían que yo quería mantener la exclusividad del 20 de junio para mí solita.
Por lo que cuentan las noticias, mi hermana debe haber hecho un esfuerzo enorme para que sea del 19 y no del 20. Pobre, no le salió (en todos los sentidos de la palabra), y luego de 28 horas de trabajo de parto y con ayuda de un forceps, ayer, 20 de junio de 2007, a las 14.30 hora local, exactamente 30 años y 1 hora más tarde que su tía, nació Pablo, con 3 kilos 30 gramos.
Y no sé qué pasó en el medio, pero ya no me molesta que mi primer sobrino y yo compartamos la fecha de cumpleaños. Quizás porque siento que, aunque lejos, es el mejor regalo de cumpleaños que tuve en toda mi vida.
¡Bienvenido al mundo, Pablito! Espero poder tenerte a upa y verte la carita muy pronto.

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miércoles, junio 20, 2007
(487) El payaso plin plin
No se confundan, es doble quince.
Igual tampoco sería un quince, pero bueno en parte sí. Muchas emociones hoy, de todo tipo y color. Casi como a los quince.
Sólo que a los quince yo miraba llover desde mi ventana... como hoy, con la diferencia que en ese entonces no trabajaba y era feriado y comía unos bombones de mousse de chocolate que me regalaron mis abuelos y que venían envueltos en una caja con un lazo color bordó, y tenía una sensación entremezclada muy parecida a la de hoy.
Algo cambia, evidentemente. No sólo el número de la velita de la izquierda.
Pero todavía no sé bien qué. Quizás porque es un año en el que se gestan muchos cambios de condiciones y de títulos varios.
Igual hubo un llamado que esperé y nunca llegó. Veremos si es mañana.
En fin... Apios del color que sean (verdes ya no creo, he madurado bastante).

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lunes, junio 11, 2007
(486) Laberinto
Sabemos, y es cierto, que it's not fair!

Pero ojalá llegue pronto aquel día en el cual te podamos ver salir del laberinto y recitar:
"Through dangers untold and hardships unnumbered
I have fought my way here to the castle beyond the Goblin City
for my will is as strong as yours
and my kingdom as great...

You have no power over me!"

Fuerza, amiga!
Dedicado a C.

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jueves, octubre 19, 2006
(471) Muda
No puedo intentar explicar cosas que ni yo termino de comprender. No soy hábil para exteriorizar emociones. Me paralizo. Me enmudezco. Inclusive si me fuerzo a hablar, corro el riesgo de hacer mucho mal. Y esto, en este caso, es aquello que más me importa cuidar.
Pulcro. Limpio. Sin manchones.
Perfecto... no, quizas eso no. Nada lo es, ¿no? Ya no lo es, tampoco. Pero ordenadito, eso sí.
Cicatriz. Y a veces no sé, algo pasa y la herida se reabre. ¿Qué puedo hacer más que dejarla sangrar, bancarme el dolor y esperar que vuelva a curarse?
El curso de las cosas. La paciencia. Esperar. Y mientras tanto, preservarte y preservarnos.
Los bolsos que siguen a medio hacer, a medio deshacer. Haber llorado en la inmensidad de la nada, junto al sonido de la arena de fondo, y la emoción que hizo desbordar algo muy guardado. Amarillo todo. El viento se llevó mis sollozos pero no logró barrer mi angustia.
Tiempo. Espacio. Dejarme sola pero no dejarte solo. El almanaque que marcó dos fechas tan difíciles como importantes. Y yo quise dejarlo pasar, quise no darme cuenta, pero ahí estaba.
Miedo. Y más parálisis.
Y vos: que sos todo siendo vos. Y yo: que soy todo esto también.

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miércoles, septiembre 13, 2006
(466) Química
Hacer de los problemas cotidianos una pastillita efervescente y sumergirla en un vaso con agua.
Observar cómo se disuelve rápidamente, liberando burbujas de ideas resolutivas.

Porque a veces un poco de agua cambia todo. Hasta los estados de la materia. O los de ánimo.

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martes, agosto 01, 2006
(461) Echando luz
Y con un dejo del recuerdo que en su infancia fue juntar las figuritas para completar un álbum que ella soñaba se transformaría en una hermosa y flamante bicicleta rodado 14, ahora y desde hace un tiempo se dedicaba a coleccionar los fragmentos de una historia que el silencio, el tabú y el miedo a preguntar habían guardado en la oscuridad del secreto. Como marcando los hitos de una línea de tiempo.
Con la tristeza en cada pregunta sin formular, en cada observación o dato que, en silencio, lograba memorizar, pegó y unió las piezas que formaron esa pared imaginaria que, paradójicamente, estaba comenzando a derribar.
Un rostro. Un nombre. Una fecha. Un lugar. Un momento. Pero aún un millón de huecos y espacios vacíos, de lugares oscuros.
Y primero un fósforo. Luego una vela. Una linterna. Quizás, ahora, un viejo farol. Quizás mañana un reflector. Quizás, en algún momento, el sol.

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martes, junio 20, 2006
(452) 20 06 2006
A principios de este año, mi amiga Caro un día se dio cuenta del juego de números de la fecha y me dijo: "Na, este es tu año! Mirá cómo queda la fecha de tu cumple..."
Yo ya me había dado cuenta desde antes. El 20 y el 6 son desde siempre mis números favoritos.
No sé si decir si es mi año o no. Lo que sé es que llego a los 29 años de vida muy feliz y con varios deseos de cumpleaños anteriores cumplidos...
Tengo una casa donde vivir. Tengo la suerte de tener trabajo y de lo que me gusta. En pocos días me estoy yendo nuevamente de viaje a Europa por el casamiento de mi hermana. Tengo una familia que si bien es chiquita en cantidad de miembros, es muy unida y nos bancamos mutuamente en todas. Y tengo un grupo de amigos de oro, entre los cuales se cuentan a aquellos que vienen desde hace más de veinte años, los del colegio, los de la facultad, los de laburos varios, los de las vacaciones, los amigos de amigos y los que conocí a través del blog. Y todo esto tengo la dicha de compartirlo con quien es el hombre que amo y con el cual vivo bajo el mismo techo, junto al cual sueño proyectos y comparto el día a día (que no siempre es color de rosa; más bien nos da varios reveses, pero lo importante es que la apechugamos juntos).
No me puedo quejar.
Si tuviera que pedir un deseo para este nuevo año de vida que comienza es poder seguir manteniendo todas estas cosas hermosas que logré en estos veintinueve años y poder seguir haciéndolas crecer. Porque eso es lo que sencillamente me hace feliz.

Y ahora sí, felicitenmé carajo! Que es el único día del año en el cual me gusta ser la estrella. :P


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lunes, mayo 08, 2006
(442) Coraje
Cuando éramos chicas, con mi hermana teníamos la suerte de poder viajar bastante, gracias a que a nuestros padres también les gustaba eso de conocer lugares nuevos todo el tiempo (quizás ya desde entonces es que fomentaron sin saberlo nuestra pasión por viajar).
De chiquita yo era muy miedosa. Le tenía miedo a todo: a dormir en una cama que no fuera la mía, a los animales e insectos, a ir a un baño que no fuera el de mi casa... Mi hermana, por el contrario, no parecía tenerle miedo a nada. Siempre fue mucho más valiente que yo, y es por eso que cada vez que yo sentía miedo, me bastaba con mirarla a ella y descubrir su valentía y su serenidad, para tranquilizarme.
A pesar de que siempre fuimos muy distintas, nos divertíamos mucho. Jugábamos, nos contábamos todo, nos confiábamos nuestros secretos, y yo aprendí muchas cosas de mi hermana mayor.
Ella siempre fue muy inteligente y responsable. Trabajadora y aplicada, tanto en la escuela como en la universidad. Y también siempre fue muy soñadora... Durante muchos años soñó con un Gran Amor, pero su príncipe azul no aparecía.
Recuerdo que yo siempre le decía que estaba segura de que la vida le estaba reservando algo grandioso y especial, y que a pesar de que tardara un poco más en llegar, valdría la pena esa espera porque seguramente encontraría a un hombre que la amara de verdad.
Este hombre apareció un día durante unas vacaciones en Nueva Zelanda (sí, curiosamente fue durante un viaje!), y desde el comienzo de la relación todos supimos que ese amor que sentían mutuamente era muy fuerte, a pesar de que ella se encontraba en Buenos Aires y él en Alemania.
Ellos dos nos demostraron que cuando el amor es verdadero, todo es posible. Y una vez más, mi hermana me demostró a mí que ella es una persona valiente y que no tiene miedo... de ser feliz. Se mudó a Alemania con él y juntos formaron su propia familia. Una unión de la cual tengo el privilegio de ser la testigo.


Anoche escribí este mismo texto, sólo que en alemán. Formará parte de una sorpresa que estamos preparando con los futuros suegros de mi hermana (alemanes) para regalarles en formato "libro", con fotos ilustrativas y todo, a los novios en el día de su casamiento.
Sí, mi hermana se casa el 1º de julio de este año, y yo voy a ser la testigo de la boda. Una experiencia con un plus: nunca asistí a un casamiento en un país extranjero ni en otro idioma.
Quise poner este texto acá para poder tenerlo siempre presente y cerca mío. Porque la cercanía es algo mucho más importante cuando la distancia es un factor a tener en cuenta.

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jueves, abril 20, 2006
(438) Hasta la vista, angry alien
Mens sana in corpore sano.
O viceversa.

Quizás era que había que darle poca bola, sacarlo de la cabeza.
Habrá tenido que ver el tratamiento adecuado.
Y seguramente también, la contención afectiva hizo un aporte fundamental.
La cosa es que ya está, se fue. Adiós.

Y adiós significa hasta siempre, no vuelvas más.
Quedó claro, ¿no?
Te acompañan en la partida: mis llantos, mis dolores (todos, los físicos y los psicológicos), mis miedos y mis incógnitas.

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domingo, abril 02, 2006
(435) Herencia
Hace un par de días surgió en mi papá la inquietud de reacomodar un poco la vida familiar. La situación es que a diez años ya de la muerte de mi abuelo José y otros dos de la de mi abuela Catalina, tenemos un enorme departamento -el que les pertenecía y que mi papá usa ahora como oficina- repleto de cosas de ellos de las cuales nunca nos desprendimos ni nada.
Mis abuelos, como buenos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial, tenían la característica de acumular una gran cantidad de cosas. Este departamento del que hablo es realmente enorme: tiene 4 ambientes con dependencia de servicio, con placares y muebles varios abarrotados de cosas. Y nunca fuimos capaces, luego de la muerte de mis abuelos, de hacer orden, vender o donar cosas más allá de la ropa de cada uno de ellos.
Ahora parece que a mi papá le llegó el momento de por fin deshacerse de todo esto, y me pidió ayuda en la difícil y lenta tarea que va a ser vaciar este lugar. Él quiere que yo me lleve todo lo que me guste o necesite: muebles, vajilla, etcétera.
Lo curioso (sobre todo para él, cuando se lo dije) es que de la gran cantidad de cosas que hay allí adentro, a mí no me interesa quedarme con nada de todo esto. Por supuesto que voy a ayudar a mi papá, pero ya le aclaré que los objetivos de mi búsqueda apuntan a encontrar finalmente el libro del árbol genealógico de toda la rama paterna de mi familia (un ejemplar que, según recuerdo, está anillado en plástico blanco y tiene tapas transparentes de color azul) donde justamente yo represento a la última rama que corta nuestro apellido para siempre (soy la mujer más joven de toda la familia y ya no quedan hombres que puedan seguir pasando nuestro apellido a su descendencia), las memorias que escribió mi abuelo acerca de sus vivencias durante la Guerra -que, según sé, están escritas en alemán, pero que de ser necesario me tomaré el tiempo de traducirlas como para que quede como testimonio para la posteridad en caso de que mis descendientes no sean germanoparlantes-, y la gran cantidad de recetas de cocina que pertenecieron a mi abuela, para poder así concretar junto a mi hermana un proyecto que tenemos desde hace años: armar el libro compilado de las recetas de la abuela Catalina.
Una vez logrados estos tres objetivos voy a poder sentir que cubrí finalmente ese huequito que vengo cargando hace rato, esa necesidad de completar una parte importante de mi historia para siempre, y de, a la vez, poder estar yo misma haciendo un poco de historia.

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jueves, marzo 23, 2006
(432) Reflexiones
Hoy fue uno de esos días en los cuales pasé mucho tiempo yendo de acá para allá, arriba de algún bondi rumbo a alguna parte... y son en esos momentos de tiempo muerto en los cuales la mente divaga y esta vez me terminó llevando hacia una vivencia que tenía archivada en mi memoria y que tardé un tiempo en ubicar la "etiqueta" de dónde y cuándo había vivido esa escena... Hasta que finalmente recordé que había sido subida al omnibus que me transportó de regreso de Toledo a Madrid, allá por fines de mayo del año pasado.
No viene al caso por qué recordé esa escena, pero ese pensamiento se fue hilando y encadenando con otros y terminé rememorando distintas postales de aquel maravilloso viaje en el cual para mí lo más asombroso sigo siendo yo misma. Es decir: haber tomado la decisión de viajar sola durante un mes, y de bancarme y no haber sentido miedo, ni angustia, ni tristeza en ningún momento de aquellos treinta días.
A raíz de eso, comencé a recordar que de todas formas no todo había sido tan fácil. Tuve que sortear algunos obstáculos yo sola. Hubo contratiempos, hubo cosas que no salieron tal cual las había planeado. Y simplemente por enumerar algunas de ellas, basta nombrar que llegué sola a Italia y pude encontrar alojamiento, desenvolverme en un barrio bastante alejado de lo que es el centro de Milán y sin saber hacia dónde ir (en esa primera tarde en particular recuerdo el apoyo logístico que me brindó el amigo Naico vía MSN!). Me acordé de mí misma perdiéndome ochocientas veces en las laberínticas calles de Toledo, o totalmente aislada (y una vez más: perdida!) en un pueblito de cinco casas al borde de la frontera con Suiza y teniendo que tocar timbre en una casa de extraños para pedir prestado el teléfono y así poder ser rescatada por mi cuñado. Me recordé corriendo por la ciudad de Paris y a punto de perder un vuelo a Barcelona, o recorriendo media ciudad de Barcelona con mi mochilota al hombro buscando alojamiento luego de ser rechazada por falta de espacio en varios hostels. Rememoré tardes de recorridas y paseos solitarios, o la extraña imagen de comer siempre sola, o aquellas tardes veraniegas en las que me sentaba tipo 7 a tomarme una cervecita en algún bar de una placita de Madrid. Y también aquella vez en la que sin pensarlo me fui hasta la estación de trenes de Milán y en el momento decidí subirme al próximo tren rumbo a Verona, sin planes previos. Y lo asombroso de todo esto es que en ningún momento me angustié ni me puse mal ni recuerdo que me haya invadido una sola gota de pesimismo o desesperación.
Quizás no se comprenda la magnitud de lo que todo esto provoca en mí si no se tiene en cuenta que soy una persona bastante estructurada y planificadora, y que cualquier situación que salga un poco de mi control o que no esté perfectamente organizada suele alterarme bastante. Y sin embargo allá todo salía así... con naturalidad. Y todo estaba bien. Y todo era positivo.

No fue nada lo de esta tarde. O quizás sí.
Creo que fue una especie de llamado de atención a mí misma. Mi Yo interior diciéndome: "Ves que podés...!" y soplándome al oído que las experiencias de los viajes son viviencias que debería poder aplicar en la vida cotidiana.
Quizás debería terminar de darme cuenta que vivo con los flotadores puestos y que yo soy mi propio chaleco salvavidas, para no ahogarme tan seguido en los vasos de agua de la cotidianeidad.
Ojalá pueda tener esto presente mucho más seguido y aplicarlo.

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jueves, marzo 16, 2006
(430) Tábula rasa
Lo bueno de tener computadora nueva y virgen (sisí, dije virgen y esto no es Bendito!) es que es como un empezar de cero, como una tábula rasa... y nada más acorde a este momento de mi vida.
A pesar de que hace algunos meses, cuando mi compu anterior falleció, estuve lamentándome por todos los archivos que había perdido (mp3, fotos, muchísimos textos, jueguitos, programas, recetas de cocina, y todas esas chucherías que se van acumulando en el disco rígido), recién hoy me percaté que en la gran limpieza general forzada han desaparecido también muchas otras cosas.
Cosas de esas que ya eran indeseables desde hace un tiempo, pero que sin embargo por alguna extraña razón una no es capaz de eliminar voluntariamente, y quizás sea esto más por la costumbre de que estén ahí que por alguna otra razón . Me refiero a cartas, mails y fotos de relaciones pasadas, archivos que han dejado de existir por obra y arte de una falla tecnológica.
Lo loco no es solamente que recién hoy me haya percatado de ese pequeño detalle, sino que lo interesante es haberme dado cuenta de que realmente no me importa que todo eso ya no esté, sino al contrario: me hace sentir bien, limpia y liviana.
La historia comienza a escribirse y es totalmente oportuno que a esta nueva etapa le corresponda un nuevo disco rígido donde podamos guardar todas nuestras imágenes y todas aquellas dulces palabras que nos dedicamos a diario.
Eso sí, esta vez prometo que no me voy a olvidar de hacer un back-up períodico.

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viernes, marzo 10, 2006
(428) Ciclos
Dicen que la vida se divide en ciclos de siete años, y que de ahí viene el dicho de "siete años de vacas flacas" y "siete años de vacas gordas".
Yo me mudé sola un 13 de marzo de 1999. Este lunes se cumplen siete años de aquel día, durante los cuales estuve cinco años viviendo sola y dos años conviviendo con mi mejor amiga Caro.
Ahora a ella le ha llegado el momento de comenzar a transitar su propio camino sola. Y a mí me llegó el momento de tomarlo a Él de la mano y comenzar a transitar nuestro camino juntos.
La mudanza de Caro comienza el domingo y finaliza el martes. Es decir, que garabateando una especie de promedio, podríamos decir que el lunes 13 de marzo de 2006, precisamente siete años después, comienza un nuevo ciclo en mi vida.
Esas cosas que me siguen sorprendiendo...

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viernes, febrero 17, 2006
(421) ...
Gasa. Antiséptico. Alcohol. Agua oxigenada. Cinta hipoalergénica. Curitas. Venda.

Espátula. Fratacho. Balde. Cemento. Arena. Cal. Agua. Pala. Ladrillos.


Dale, empecemos.

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domingo, febrero 05, 2006
(417) Veo veo...
A veces, como hoy, mi mente se detiene un rato, deja de hacer, se sienta en una esquina tranquila, se prende un pucho y contempla lo hecho a su alrededor. Y asiente con la cabeza, asomando esa sonrisita con mordida de labio inferior.
Soy conciente que prácticamente no soy habilidosa para nada, no me destaco en muchas cosas, no sé tocar bien ningún instrumento (no, no cuenta que sepa varios acordes en la guitarra), para los deportes soy una ojota y la edad me hizo perder la práctica semi habilidosa de las pocas disciplinas que me salían bien (del hockey sólo conservo las piernas maceta, del handball la excesiva fuerza con la que puedo lanzar un objeto, y el viernes por la noche quedó demostrado que el equilibrio que tenía para patinar sobre hielo me lo debo haber dejado olvidado en algún canasto de juguetes...). Tampoco soy buena dibujando, ni tejiendo, ni cosiendo, y las estrategias que sabía desarrollar en el TEG o en el ajedrez quedaron en desuso...
Creo que muchas veces actúo por impulsos. En el momento tomo decisiones que no sé hacia dónde me van a conducir, no tengo un plan establecido de antemano, pero en este último tiempo aprendí a hacer a un lado el miedo que muchas veces acompañaba a mi cuerpo suspendido en el aire luego de saltar de un trampolín altísimo y no saber si debajo me esperaba una pileta rebalsante de agua fresquita o el más duro de los asfaltos.
Hice, hago, acomodo fichas... y de pronto aparece el cuadro completo. Es como dar un paso hacia atrás para cambiar la perspectiva y encontrarse con una hermosa obra de arte, armónica, bella, donde nada sobra ni nada falta.
No me puedo quejar... al contrario, creo que en este momento de mi vida soy la persona más indicada para reir y agradecer. Cuando miro hacia los costados me encuentro rodeada de aquellos que elegí y que me eligieron, con la cantidad precisa de brazos extendidos dispuestos a abrazarme.
Y ahora que salté y que me detengo un segundo a tomar aire puedo apreciar bien el paisaje:
Veo que hay un Amor que me acompaña, me cuida y me quiere. Veo mi casa. Veo a mis amigos divirtiéndose conmigo. Veo a mi familia ofreciendo siempre un soporte. Veo un nuevo trabajo que me da la posibilidad de crecer, en un ambiente contenido. Veo mis proyectos. Veo mis logros y mis objetivos. Veo un nuevo viaje que se avecina. Y de fondo, una música conocida...

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